Ab

Aborto Legal: La Marea Verde llega hoy al Congreso Nacional

“Tengo derecho a no ser madre. Tengo derecho a serlo. Tengo derecho a equivocarme. Tengo derecho de oponerme al azar. No soy un recipiente obligado a dar vida. No soy un útero. Soy. Ni perchas, ni agujas, ni perejiles. Nada de excursiones a camillas de depiladora que huelen a humedad. No seremos clandestinas ni condesas sangrientas. Ya no.” – (Extracto “Fuego Verde”, Argentina)

Por Nicole Chiessa Fernández – Equipo Género, Feminismo y Diversidad Sexual LVAQQ

¡Llegó el día! Tras estar silente en el Congreso desde el 2018, hoy se reactiva la discusión parlamentaria por el Proyecto de Despenalización del Aborto hasta la semana 14 de embarazo, proyecto que no sólo se reduce al mero acto del aborto, sino que reivindica los Derechos Sexuales y Reproductivos de las personas gestantes, y nos entrega dignidad en un proceso que no está exento hoy de condena social, criminalización institucional, y dolencias tanto físicas como emocionales.

Hay que tener en consideración que, la despenalización no es lo mismo que la legalización. La Despenalización es un primer paso para dejar de criminalizar y perseguir mujeres y personas gestantes por abortar, pero esto no implica que habrá una ley de aborto libre. Este tipo de ley debe ser patrocinada por el gobierno en turno, y claramente el actual no lo hará. Por tanto, las esperanzas están puestas hoy en la despenalización, que pavimentará el camino hacia otro proyecto de ley a futuro, en un gobierno próximo que pueda ser respetuoso de Derechos Humanos y recomendaciones internacionales.

Al hablar de despenalizar el aborto debemos dejar de lado la creencia de que, prohibiendo el aborto, este desaparece, porque la realidad es que la mujer, las personas gestantes, han abortado siempre y lo seguirán haciendo sea legal o no. La discusión no debe estar enfocada en la existencia misma del aborto, sino en las condiciones en las que este se produce: La clandestinidad.

También debe dejar de ser tratado como un asunto valórico, religioso o moral, cuestiones que pueden incidir en la decisión personal, pero no en su legislación. La despenalización del aborto debe verse y discutirse como lo que realmente es: Un asunto de Salud Pública y de Derechos Sexuales y Reproductivos. Es responsabilidad del Estado a través de sus autoridades, generar Políticas Públicas acordes a las necesidades de su población, con pleno respeto de derechos, y acordes a los actuales tiempos.

El aborto es también una cuestión de clase, mientras las mujeres adineradas pueden acceder a procedimientos seguros en clínicas privadas, o bien viajar fuera del país, las personas pobres abortan en condiciones muchas veces insalubres, humillantes, y extremadamente riesgosas, desde comprar medicamentos en mercado negro, lleno de estafas, por cierto, hasta intentar producir los abortos con otros objetos o brebajes por no poder acceder al alto precio de medicamentos. Los tiempos también han cambiado y hoy, incluso en la clandestinidad, el aborto con medicamentos puede ser seguro, pero no siempre el acceso al medicamento y lo que rodea la propia clandestinidad lo es, especialmente cuando hay complicaciones médicas y se requiere de atención profesional, en donde el temor a la violencia obstétrica y criminalización es tal, que muchxs prefieren correr el riesgo y quedarse en casa con una hemorragia, en vez de acudir a un centro de salud. Todo lo anterior muchas veces en soledad porque, además, está socialmente condenado, volviendo mucho más violento un proceso que, de ser legal, podría ser ambulatorio.

Es necesario también despenalizar para poder seguir abriendo espacios de conversación y contención que hoy se dan de forma autoconvocada por las decenas de organizaciones feministas a lo largo del país. Del aborto no se habla, el aborto se vive en silencio, quizás con algunos amigos y amigas, el aborto se esconde, aunque cada vez menos, y eso se lo debemos al feminismo y su lucha.

Hoy tenemos una nueva oportunidad para cambiar la realidad del aborto y de miles de mujeres y personas gestantes en Chile, siguiendo los pasos de otros países, especialmente el de Uruguay y el más reciente en Latinoamérica, Argentina. Despenalizar el aborto no promueve el aborto, nadie lo hace, incluso según evidencia, en países en donde es legal, la cantidad de procesos se reducen junto con la muerte de mujeres y otras consecuencias negativas de salud, pero tener una ley nos permite decidir. En un futuro, ninguna mujer será obligada a abortar, pero hoy, estamos todas obligadas a parir.

El proceso de legislación será largo y no será fácil con nuestro actual Congreso, pero la “Marea Verde” desbordará las calles y mantendrá la lucha activa en cada territorio, vigilante y alerta, siguiendo cada paso que se de en cada trámite legislativo.

El Aborto Libre, Seguro y Gratuito es un derecho, y al igual que otros derechos, nunca han sido regalados. Han costado vidas, han costado luchas. El camino es largo y difícil, pero más temprano que tarde, #SeráLey.


“Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de quien la emite, y es fruto de la crítica y reflexión personal que cada integrante del Colectivo “La Villa Alemana que Queremos”, como ciudadano y ciudadana, tiene derecho a opinión y libertad de opinión, dentro de los márgenes valóricos que promueve nuestro Colectivo, como por ejemplo el irrestricto respeto a los Derechos Humanos. Estas opiniones no necesariamente representan al Colectivo como conjunto”

0
Ab
Comparte esta publicación
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email
Share on whatsapp
WhatsApp
Últimas Publicaciones

El Estado tardío: lecciones en medio de la emergencia

Para que el Estado modernice sus procesos, requiere de un Gobierno osado y un compromiso transversal de las fuerzas políticas para modificar las estructuras jurídicas y administrativas que faciliten los procesos en contexto de catástrofes.

604 views
X
Share via
Copy link
Powered by Social Snap